SEGUNDA CARTA AL PRESIDENTE
por Víctor Medina Silva
Presidente, esta segunda carta la redacto por la preocupación que, como la mayoría de los venezolanos, tengo ante la difícil situación que atraviesa nuestra patria. Debo manifestarle otra vez mi desacuerdo con las incomprensibles acciones que está llevando adelante, sin considerar lo establecido en una Constitución que usted impulsó y en la que el pueblo sabiamente confía. Presidente, tristemente un vasto sector de la población ha padecido y sigue padeciendo los rigores de la injusticia social y muchísimos vieron en usted una esperanza que se ha diluido con tantos desaciertos, con la incompetencia y ese terco afán de querer imponer modelos ya fracasados en varias partes del mundo. Es de sabios enmendar, pero por lo visto usted no quiere dialogar con quienes tenemos diferentes criterios en cuanto a políticas públicas. Usted no escucha ni siquiera la crítica constructiva.
Es posible que no reflexione y siga ciego hacia el despeñadero. Usted ha tenido y aún tiene poder; pero está botando la oportunidad que la historia le dio para hacer algo por Venezuela; ha dilapidado oportunidades de ingresos extraordinarios jamás tenidos por nuestro país. Usted se hizo famoso, presidente; usted es un líder mundial anticapitalista, pero la corrupción y la ineficacia se lo están comiendo a pedacitos. Piense bien, presidente. Las corruptelas fueron la causa de abusos e ineficiencia gubernamental en la cuarta y muchísimo más en la quinta que hoy padecemos.
Presidente, la delincuencia y la violencia están destrozando la esperanza de la juventud, la que representa el sueño de Bolívar. Piense, por favor.
Es posible que tenga el convencimiento de que le asiste la razón, pero le repito que asi no se construye patria. No sé quién le asesora. Tiene al país productivo desbaratado y quebrado. Las inversiones se fueron. Desconozco las razones, pero un espíritu conflictivo y guerrerista aflora en su lenguaje y conducta. Piense, presidente. En Venezuela mucha gente, llena de esperanza y fe, le dio su confianza, pero el modo como está gobernando no es acertado. Se le nota cansado y pareciera duerme poco. Tal vez está captando que las cosas no van bien y trata de enmendar los traspiés, pero no está lográndolo. Fíjese en las actitudes de mucha gente que ahora le reclama todo Cuando se le enrede al máximo la cabuya y no pueda más, tendrá que abandonar el cargo porque la cruda realidad lo apabullará. Esa realidad, más que factores opositores o supuestos complots internacionales, se está encargando de frenar sus pretensiones y proyectos. . Si no cree esto, observe los diversos conflictos que enfrenta su gobierno y las erradas decisiones que se ha visto empujado a deshacer.
Escuche consejos, presidente. No puede haber cambios en una sociedad sin la inclusión de todas sus partes. Aunque lo pareciera, nunca es demasiado tarde. Reflexione y abra las puertas al consenso. Convoque a los liderazgos del país e intercambie opiniones. Sea humilde por favor, aunque sea en eso, y actúe como el presidente de todos los venezolanos. Ya basta del discurso divisionista. Ya basta de tanto populismo exacerbado. Ya basta de esta tragicomedia porque el socialismo verdadero no se merece este desastre, esto es una caricatura de un sistema que tiene el apellido de democrático. Mucho sabremos agradecer a quienes lo rodean que le ayuden a bajar de ese trono y buscar otras voces que puedan contribuir a construir la Venezuela que realmente merecemos. Aunque le incomode, usando el lenguaje beisbolero, usted no está bateando bien porque solamente le salen fouls y ya son varias las veces que le han cantado tres strikes. Cambie el manager y el coach de bateo.
domingo, 24 de enero de 2010
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