viernes, 26 de febrero de 2010

A PROPÓSITO DE ZAPATA TAMAYO, ALÍ

Agobia, camarita
el torturante tictac de la deshora
demasiado agorerías

Que desconcierto, compañero
la bandera pide medias astas
las piedras gimen homicidios
a nombre del hambre opositora
en una isla de entes aislados
ahora y en la hora
del valiente huelguista

Alí, hermano, ni tu canto basta
en tu nombre hablan las botas
que tanto apuntaste
con la mira de tu guitarra
siempre guerrera

Hermano, esto no era...
tu quimera justiciera
sabe de humus y tierra nueva
al recuerdo de tu vuelo
sirvan estos versos
para enhebrar un canto
encampanado con la brisa
de la playa paraguanera

Es
que aún no descansas en paz
inolvidable Alí Primera

(vms, 26 de febrero 2010)
NO, NO BASTA REZAR
Por Víctor Medina Silva

Confieso que tuve etapas de mi juventud donde el combate se vistió de violencia y una pistola era parte del equipaje. Agradezco no hubo oportunidad de agredir a otro compatriota, excepto con los puños; pero contribuí con un movimiento donde dejaron sus vidas muchos camaradas que hoy estuviesen aportando intelecto y esfuerzo en la búsqueda de la Venezuela posible. Al borde de los veinticuatro años de edad comencé a racionalizar políticamente mi compromiso con la justicia social. Me incliné por la socialdemocracia como sistema capaz de garantizar libertad, esfuerzo colectivo y fomento de la igualdad en nuestra sociedad, eso me acercó al MAS y posteriormente a AD, sin llegar a militar en dichos partidos. Hasta llegué a soñar con un gobierno de izquierda que, por supuesto, no es éste de ahora.
Las noticias que hoy recibimos por varias vías -que incluyen twitter y correos electrónicos- corroboran un panorama alarmante del futuro inmediato de nuestro país. Muchas personas se declaran pesimistas con respecto a una evidente cubanización en pleno desarrollo.
Es verdad que el comandante se aprecia aparentemente fuerte al tener controlados los estamentos del estado junto a un manejo comunicacional que manipula descaradamente los sectores populares, encandilados con ofertas de bienestar a mediano plazo, a costillas de arrebatarle a los empresarios sus negocios y posesiones. Los medios de comunicación que dan espacio a voces opositoras se ven amenazados. Ya redujeron al mínimo las opciones de RCTV. Ya Globovisión está mostrando hechos que reflejan presión gubernamental. El autoritarismo es dueño del patio y no muestra recato al utilizar cualquier mecanismo para maniatar a los adversarios. Acciones ilegales y/o represivas por parte del gobierno se muestran sin pudor ante cualquier evento que intente combatirlo o desenmascararlo.
Sin embargo, somos optimistas ante el enorme despelote que padecemos. Dicho optimismo está basado en los siguientes aspectos: Al comandante le baja progresivamente su respaldo popular; antes se endilgaban culpas a los miembros de su gabinete y ahora lo culpan directamente de los problemas; el sector militar está tan dividido como los civiles; los dolores de cabeza para el gobierno se acentúan cada vez: Inseguridad, Corrupción, Incompetencia, Electricidad y Agua como los más resaltantes, unidos a la escasez de alimentos, desempleo, anarquía y pare de contar.
Es increíble que un gobierno con tantos inconvenientes se mantenga a punta de malabarismos discursivos y ofertas engañosas. Muchos le echan la culpa al pueblo, pero el pueblo simplemente está encandilado y lleno de esperanzas porque lo tomaron en cuenta y le dieron espacio, pero si nos ponemos a ver solo se le da prioridad a su aporte electoral. Lo mismo de siempre. Los realitos que entran por las misiones no alcanzan para tanta carestía de la vida.
Este año es decisivo para el rumbo de Venezuela y es la primera vez (antes lo supusimos, pero no fue así) que la oposición tiene una clara opción de triunfo electoral y eso lo sabe el presidente. Eso impone hacer todo el esfuerzo para salir pronto de este panorama sin rumbo con signos de férrea dictadura militar.
Recordemos lo que nos enseñó el inolvidable Alí Primera: No, no… no basta rezar… hacen falta muchas cosas para conseguir la paz. Hay que actuar como demócratas, sin miedo y unidos por Venezuela. Son suficiente estos largos once años de despelote, militarismo y conflictos. Ya basta.