martes, 24 de noviembre de 2009
OFRENDA
Desde el íntimo colmado de sueños
brotan palabras talluelos
para que las arranques y siembres en tu noche
Haz con ellas lo conveniente
Lo que quieras
Dejaron de ser mías
desde que ayer escogieron ser leídas
Teresa –la misma-
obligó cuitas entre poetas y calores
Ella sabe parir silencios, antepenas y calenturas
Esto de ser poetas o parecerlo
incluye desmenuzamiento,
molares y endulzadores
O es leer los versos
o dejarlos en los baúles
de papeles desflorados
Pero, que importa…
Decidieron ofrendarse
a este rescoldo de compartidores
que huelen, segregan y sudan versos
Unos allá, otros acá
Los de allá saben qué
antes de ocuparnos
Los de acá hasta son capaces
de ver las formas
hasta factible el fondo
Por ahora
Simple ejercicio de manchar lo níveo
de herir la sabanita de los retos
Jamás dejaremos de ser
Condenados por adicción literaria
Por ahora
Mis compoetas de agua y fuego
rimemos abrazos que esta realidad aturde
(VMS)
jueves, 19 de noviembre de 2009
Reflexiones sobre el amor
La práctica del amor es una experiencia personal ante la cual no existen recetas, no obstante, existen ciertos enfoques y premisas que pueden ser útiles.
El amor es un arte.
Todo arte requiere disciplina, concentración, paciencia, una preocupación suprema por el dominio del arte y, por último, ser consciente de que un arte no se aprende sino de una forma indirecta.
Cuando se habla de disciplina, se refiere a una práctica fruto de nuestra fuerza de voluntad, debe ser algo agradable. Aceptado con conciencia.
La concentración es algo más complicado, requiere aprender a estar sólo con uno mismo y es una condición indispensable para la capacidad de amar, pero al mismo tiempo hemos de concentrarnos en todo lo que hacemos. Esta concentración pasa por saber escuchar, que no es lo mismo que oír. Porque estar concentrado significar vivir plenamente el presente (el eterno presente).
La paciencia es la fusión de paz + ciencia (recurso intelectual para la construcción de la paz interior, diría). Es la ciencia de la paz.
Hay que pensar continuamente en uno mismo y analizarse sin prisa. Es fácil ser sensible ante los procesos corporales, pero no lo es tanto para los mentales y espirituales.
¿Cuáles son las cualidades más relevantes para la capacidad de amar?
En primer lugar superar el yoísmo o narcisismo, adquirir una visión lo más objetiva posible del mundo exterior sólo alcanzable con una actitud de humildad. Así, el amor requiere humildad, objetividad y razón. La objetividad y la razón representan la mitad del camino hacia el dominio del arte de amar, pero sin olvidar que no basta con aplicarlo a la persona amada, pues de no aplicarlo en todo estaríamos abocados al fracaso.
Hay que tener fe, pero no la fe irracional en una persona o una idea, sino una fe racional en el propio pensamiento y en el juicio, tener fe en otra persona, en la esencia de su personalidad y de su amor. Al mismo tiempo es imprescindible la fe en uno mismo, pues "sólo la persona que tiene fe en sí misma puede hacer felices a los demás", la fe en el propio amor, la fe en la humanidad.
Tener fe necesita de guáramo, capacidad de arriesgarse, llegando incluso a aceptar el dolor y la desilusión como parte del ser y el hacer.
La práctica de la fe y el valor deben ser ingredientes de la vida diaria.
Amar significa comprometerse sin garantías, entregarse a otra persona con la esperanza de proyectar amor.
Otra condición necesaria para amar es la actividad, se debe ser activo tanto en pensamiento como en sentimiento. También dejar temores e ilusiones aparte. Ser realista y asumir el reto de hacer felices a otros para ser felices nosotros.
Fromm dice que “para aprender a concentrarse hay que evitar conversaciones tontas y malas compañías”. Esto es complicado porque la hipocresía es común y lo bajo predomina. Y si eliminas la hipocresía y la mediocridad corres el riesgo de aislarte, aunque también es cierto que la amistad y el amor se tornarían verdaderos.
En cierta forma, somos conscientes de la bajeza o hipocresía que aceptamos y también de la que participamos, pero también somos conscientes de cuándo, cómo y con quién la sinceridad es real y permanente. Son pocas las personas que habitan en tan selecto espacio afectivo.
No se trata de eliminar o evitar, sino de estar consciente de ello. Entender a los demás y perdonar.
Nuestra parte física es una circunstancia que no sabemos cuando concluye (por eso cada día es una vida y cada experiencia es importante) y lo concreto no tiene que ver con los sentimientos porque es lo animal que nos conforma y punto. Es el estuche que nos contiene y a través del cual interactuamos (percibimos y expresamos). Cuando aprendemos a usarlo en grado óptimo y adaptarlo a los eventos, entonces, el crecimiento personal es importante. Cada parte de nuestro cuerpo es rico en sensaciones y hay que descubrirlas todas. Pero, el sentir es el auténtico valor y no la parte física involucrada. Ese estuche, por supuesto, hay que mantenerlo de la mejor manera y protegerlo al máximo.
Una relación debiera ser un desahogo de frustraciones y una liberación de deseos acumulados (sin etiquetarlos). Todo lo demás son condimentos que incorporan nuestros prejuicios, hipocresías y debilidades. Una pareja debe estar de acuerdo en cada experiencia para que sea válida. Nada impuesto genera satisfacción (cuando es asi, evidencia masoquismo).
Cuando aprendemos a sublimar frustraciones (el arte es una excelente vía y amar es un arte) crecemos y fortalecemos nuestro ser interior.
Recordemos que nadie puede vivir por otro. Damos parte de nuestra vida a otros cuando compartimos momentos (eso es “morir” por otra persona). Ello traduce que debemos entregar parte de nuestro tiempo existencial a quien necesite de una compañía o atención (cuando visitamos un enfermo, un preso o un asilo, por ejemplo, morimos un poco en función del amor).
Con el sentimiento sublime y maravilloso que nos vincula van remitidas estas reflexiones para tu ser recibe esto con mucho amor.
El amor es un arte.
Todo arte requiere disciplina, concentración, paciencia, una preocupación suprema por el dominio del arte y, por último, ser consciente de que un arte no se aprende sino de una forma indirecta.
Cuando se habla de disciplina, se refiere a una práctica fruto de nuestra fuerza de voluntad, debe ser algo agradable. Aceptado con conciencia.
La concentración es algo más complicado, requiere aprender a estar sólo con uno mismo y es una condición indispensable para la capacidad de amar, pero al mismo tiempo hemos de concentrarnos en todo lo que hacemos. Esta concentración pasa por saber escuchar, que no es lo mismo que oír. Porque estar concentrado significar vivir plenamente el presente (el eterno presente).
La paciencia es la fusión de paz + ciencia (recurso intelectual para la construcción de la paz interior, diría). Es la ciencia de la paz.
Hay que pensar continuamente en uno mismo y analizarse sin prisa. Es fácil ser sensible ante los procesos corporales, pero no lo es tanto para los mentales y espirituales.
¿Cuáles son las cualidades más relevantes para la capacidad de amar?
En primer lugar superar el yoísmo o narcisismo, adquirir una visión lo más objetiva posible del mundo exterior sólo alcanzable con una actitud de humildad. Así, el amor requiere humildad, objetividad y razón. La objetividad y la razón representan la mitad del camino hacia el dominio del arte de amar, pero sin olvidar que no basta con aplicarlo a la persona amada, pues de no aplicarlo en todo estaríamos abocados al fracaso.
Hay que tener fe, pero no la fe irracional en una persona o una idea, sino una fe racional en el propio pensamiento y en el juicio, tener fe en otra persona, en la esencia de su personalidad y de su amor. Al mismo tiempo es imprescindible la fe en uno mismo, pues "sólo la persona que tiene fe en sí misma puede hacer felices a los demás", la fe en el propio amor, la fe en la humanidad.
Tener fe necesita de guáramo, capacidad de arriesgarse, llegando incluso a aceptar el dolor y la desilusión como parte del ser y el hacer.
La práctica de la fe y el valor deben ser ingredientes de la vida diaria.
Amar significa comprometerse sin garantías, entregarse a otra persona con la esperanza de proyectar amor.
Otra condición necesaria para amar es la actividad, se debe ser activo tanto en pensamiento como en sentimiento. También dejar temores e ilusiones aparte. Ser realista y asumir el reto de hacer felices a otros para ser felices nosotros.
Fromm dice que “para aprender a concentrarse hay que evitar conversaciones tontas y malas compañías”. Esto es complicado porque la hipocresía es común y lo bajo predomina. Y si eliminas la hipocresía y la mediocridad corres el riesgo de aislarte, aunque también es cierto que la amistad y el amor se tornarían verdaderos.
En cierta forma, somos conscientes de la bajeza o hipocresía que aceptamos y también de la que participamos, pero también somos conscientes de cuándo, cómo y con quién la sinceridad es real y permanente. Son pocas las personas que habitan en tan selecto espacio afectivo.
No se trata de eliminar o evitar, sino de estar consciente de ello. Entender a los demás y perdonar.
Nuestra parte física es una circunstancia que no sabemos cuando concluye (por eso cada día es una vida y cada experiencia es importante) y lo concreto no tiene que ver con los sentimientos porque es lo animal que nos conforma y punto. Es el estuche que nos contiene y a través del cual interactuamos (percibimos y expresamos). Cuando aprendemos a usarlo en grado óptimo y adaptarlo a los eventos, entonces, el crecimiento personal es importante. Cada parte de nuestro cuerpo es rico en sensaciones y hay que descubrirlas todas. Pero, el sentir es el auténtico valor y no la parte física involucrada. Ese estuche, por supuesto, hay que mantenerlo de la mejor manera y protegerlo al máximo.
Una relación debiera ser un desahogo de frustraciones y una liberación de deseos acumulados (sin etiquetarlos). Todo lo demás son condimentos que incorporan nuestros prejuicios, hipocresías y debilidades. Una pareja debe estar de acuerdo en cada experiencia para que sea válida. Nada impuesto genera satisfacción (cuando es asi, evidencia masoquismo).
Cuando aprendemos a sublimar frustraciones (el arte es una excelente vía y amar es un arte) crecemos y fortalecemos nuestro ser interior.
Recordemos que nadie puede vivir por otro. Damos parte de nuestra vida a otros cuando compartimos momentos (eso es “morir” por otra persona). Ello traduce que debemos entregar parte de nuestro tiempo existencial a quien necesite de una compañía o atención (cuando visitamos un enfermo, un preso o un asilo, por ejemplo, morimos un poco en función del amor).
Con el sentimiento sublime y maravilloso que nos vincula van remitidas estas reflexiones para tu ser recibe esto con mucho amor.
martes, 13 de octubre de 2009
KEREPAKUPAI MERÚ
"Kerepakupai-merú" o "Churún-merú" ) es la cascada más alta del mundo, con una altura de 980 m (807 m de descenso ininterrumpido), generada por la caída del río Churún desde el Auyantepuy. Está ubicado en el Parque Nacional Canaima, estado Bolívar, Venezuela.Forma parte de las bellezas naturales incomparables de la Guayanía venezolana. Cuando puedas visita la Gran Sabana y su irrepetible paisaje.
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